La anemia falciforme
Mayo 12, 2008Cuando estudiamos las anemias, una de las más curiosas que nos encontramos es la anemia falciforme, tanto por el aspecto que adoptan los hematíes como por sus características.
Un hematíe normal tiene forma de disco bicóncavo flexible, para poder pasar por todo tipo de vaso sanguíneo, sea cual sea su diámetro y el recorrido que tenga, de manera que por muy tortuoso que sea pase limpiamente, deformándose y recuperando su forma, sin sufrir alteración alguna ni romperse. Cuando llega al fin de su vida, a los 120 días de haberse formado y liberado en la médula ósea, ese hematíe es menos flexible y se rompe, liberando a la sangre su contenido. Lo mismo ocurre cuando no tiene forma de disco bicóncavo: no es capaz de adaptarse al camino que recorre, de manera que en un recodo, en un capilar que sea más estrecho de lo que puede soportar se queda atrapado o se rompe con facilidad, soltando la hemoglobina que contiene y no pudiendo por tanto cumplir eficazmente la misión fundamental de los
glóbulos rojos, que es llevar oxígeno a las células y recoger el dióxido de carbono que se forma como resultado del metabolismo de las mismas. Además de su facilidad para romperse, es un hematíe ineficaz porque no recoge ni suelta bien el oxígeno necesario. Su nombre deriva de su aspecto en forma de hoz y su origen es una mutación en el ADN que hace que falte un aminoácido en una de las cadenas de globina que forman la hemoglobina. Para quienes se líen al leer esto, se pueden imaginar la hemoglobina como un núcleo del que salen varias cadenas y todo ese conjunto forma un armazón. Si una parte del armazón es diferente, la estructura se deforma, y eso es lo que le ocurre al hematíe, que en vez de ser un disco bicóncavo adquiere forma de hoz.
La mayoría de las personas que sufren anemia falciforme muestran un retraso del crecimiento y problemas en forma de crisis cuando se da la obstrucción de algún vaso sanguíneo por apelotonamiento de los hematíes que no pueden circular bien. Esas crisis se suelen dar por infecciones bacterianas o víricas, deshidratación ( recordemos que parte de la sangre es líquido, si hay menos líquido la sangre es más densa), desoxigenación o frío. El paciente tiene de repente dolor abdominal, o si la oclusión es cerebral muestra convulsiones o síntomas propios del área cerebral afectada y coma. Ese dolor se debe a que se tapona una arteria o una vena, la sangre no circula y no llega oxígeno a esa parte del cuerpo, con lo que se activa una de las señales de alarma más efectivas que tiene nuestro organismo, el dolor. El tratamiento de las crisis vasoclusivas es evitarlas a toda costa, evitando las infecciones, deshidrataciones y el frío, así como tomar suplementos de ácido fólico, un elemento esencial en la formación de hemoglobina.
Para terminar, y como curiosidad, quienes padecen anemia falciforme muestran una cierta resistencia a la malaria, de manera que el parásito Plasmodium es incapaz de introducirse en los eritrocitos e infectarlos.
Publicado por Sophie









