Cómo afecta a la salud buscar piso
25 Junio 2009 at 14:58 | In Humor | 13 CommentsTags: buscar piso, estrés, salud

Ha quedado claro, ¿no?
Nota: artículo basado en escalofriantes hechos reales.
Que buscar piso tiene consecuencias y afecta a la salud tanto de forma positiva como negativa lo tengo comprobado, señores. Lo puedo demostrar:
1. Incrementa la agilidad mental, la rapidez visual y la agilidad dactilar: tras buscar horas y horas por internet, mirar miles de anuncios en el periódico y pasear por las facultades pendiente de los cartelitos, una persona es capaz de fijar la vista y la atención rápidamente en aquel anuncio que le interesa, detecta en menos de 2 nanosegundos en qué cartel ofrecen un alquiler y en cuál una pedalera high tech, se le hipertrofian los dedos de pasar página con el ratón, de mandar correos en caso de que no haya un teléfono de contacto y de marcar los números para llamar.
2. Mantiene el tono muscular y es una forma curiosa de hacer ejercicios aeróbicos y anaeróbicos. Te pateas miles de calles, ves infinidad de pisos, andas por esa misma calle y los alrededores para ver qué tal es la zona, dónde está el supermercado más cerca, cuánto se tarda en llegar al videoclub y si está muy lejos la frutería (¡no sin mis malacatones!). Subes miles, millones de escaleras porque a veces te enseñan pisos en edificios sin ascensor, “ois, se me olvidó comentarte este detalle sin importancia, ois, me equivoqué al mirar la ficha y no me dí cuenta de que era un cuarto piso sin ascensor”. Contienes la respiración a medida que llegas al piso a visitar y cruzas dedos mientras le suplicas al Gran Monstruo Volador de Espaguetti que sea ése, que ya estás harta de buscar.
3. Sirve para ejercitar la lengua. La lengua es un músculo que algunos degenerados usan para hablar, ¿no? Pues ya está, a llamar por teléfono, hablar con muchos propietarios de pisos y muchas inmobiliarias.
4. Para hacer “ejercicios antialzheimer” y mantener la mente ágil no tiene precio. En pocos minutos has de recordar todos los detalles que has de preguntar acerca de tu posible nuevo techo porque has perdido la chuletita donde apuntaste eso, has de tener frescura y rapidez para pensar una respuesta educada y contundente cuando te doren la píldora diciéndote cosas como “bueno, es un bajo pero no es un bajo, en verdad es una entreplanta a la que se accede como un bajo pero en el interior del edificio es una primera planta”. Toma castaña.
5. También sirve para poner en práctica todas las técnicas antiestrés y antitensión que te enseñaron cuando te encuentres con un casero con la cara de hormigón armado que te intenta convencer de que no tiene importancia que el piso tenga grietas en las esquinas y esté decorado con muebles recogidos de la basura o que sus familiares iban a tirar. ¿Que la abuela iba a tirar la cama? Trae para acá. ¿Que el tito iba a tirar esa silla? Trae para acá. ¿Que todas las sillas del comedor son distintas y algunas crujen porque tienen más carcomas que madera? Bah, minucias. Que no te suba la tensión arterial ni se te congestionen los capilares nasales o genitales, que eso es malo para la salud.
6. Adelgazas. ¿No vas a adelgazar con todo lo que andas, el nerviosismo, todo lo que hablas y demás? ¿Operación bikini? Nah, en las cajas de los cereales deberían recomendar buscar piso y en los anuncios se debería ver a una chica mona con deportivas pateándose calles, escaleras y viviendas, con un tazón de cereales en la cabeza para practicar sus ejercicios de equilibrio y concentración. Sano, sanísimo, oiga.
7. El subidón de adrenalina con cada piso que visites no tiene precio. El subidón de endorfinas cuando por fin ves uno que te gusta, está decente, los muebles se mantienen de pie, el microondas tiene plato giratorio y no tiene a mamá cucaracha y su prole viviendo bajo el lavabo tampoco tiene precio. Se te dilatan los bronquios, las pupilas, exudas felicidad a raudales, el corazón late fuerte y manda sangre a raudales para cada rincón de tu cuerpo, te sientes ligera cual pluma que lleva el viento.
8. Desarrollas una velocidad de reacción tremenda, se te activa el sistema simpático y cuando ves el tugurio oscuro y cochambroso que te quieren vender como un palacete sales corriendo con el corazón en la boca.
Este artículo va dedicado a mis padres, personas dotadas de gran paciencia y gran sentido del humor ante las cosas que me pasan. Se han tirado 25 años cuidando con esmero a su polluelo, me han puesto al borde del nido, me han dado una soberana patada para que extienda las alitas, revolotee un poco y me estampe contra el suelo, me han recogido y me han vuelto a poner en el borde del nido…
Dedicado también a mi parejito, por toda su santa paciencia acompañándome a mirar un piso, otro, otro, otro…hasta encontrar mi futuro nidito y ayudarme con la temida mudanza.
13 comentarios
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Yo me la sabia mas fea, el cerebro es un organo sexual que algunos pervertidos usan para pensar.
Bueno un verdadero dolor de cabeza lo de buscar el techo digno aqui y en china (le hablo desde mexico) y al final me digo bueno ya somos muchos en este mundo y con renunciar a tener que familia ¿Que pierdo?, al paso que voy solo pierdo la paciencia.
Comentario por Jesus — 25 Junio 2009 #
Siéntate, coge aire, di “Ooooohmm” y piensa que todo pasa y que llegará ese increíble momento en que dejes de ver casas de la familia Monster y encuentres algo adecuado a tus necesidades. ¡Qué sea leve!
Comentario por dra jomeini — 25 Junio 2009 #
Jajajaja, muy bueno el final! jajajajaja, me ha recordado a los patitos de la película-documental Tierra, tirándose desde el nido para pegarse un ostión en el suelo… jejejeje. Pero además todo lo que dices es una verdad como un templo, yo me he tirado siete años consecutivos buscando piso en distintas localidades cada principio de curso y he pasado por todos los estadíos que describes… era horroroso!!! Un saludo y suerte en tu busqueda de nido!
Comentario por Carlos L. — 25 Junio 2009 #
jejejeje, qué familiar me suena todo eso, que yo también lo he vivido unas cuantas veces… y te faltó decir que practicas el atletismo,cuando llegas a uno que te tiene tan malísima pinta que antes de que llegue el casero o el de la inmobiliaria a enseñártelo sales huyendo por patas porque tienes claro que ahí no entras sin un guardaespaldas y/o todas las vacunas habidas y por haber..
Comentario por Cora — 26 Junio 2009 #
Bienvenida al mundo real
Yo pasé por esa situación nueve veces en siete años. El último, alquilado hace apenas cuatro meses, espero mantenerlo unos cuantos años.
Peor momento de todos: octubre del año pasado, en Santa Cruz, California, durmiendo todo el mes en un sofá con mis pertenencias en una maleta.
Comentario por Luis — 26 Junio 2009 #
Y lo cachas que te pones haciendo la **** mudanza (dicho desde el cariño provocado por mi actual situación de caracol, ese animal me persigue…), que entre las abdominales llenando cajas y los brazos que haces cuando toca llevarlas a algún sitio… Amos, no hace falta gimnasio.
Beeeesos
Comentario por nina — 26 Junio 2009 #
Ey!! Yo estoy igual que tú! Acaba el añoy me marcho de donde estoy ahora… así que me paso el día preguntando, mirando carteles, llamando inmobiliarias…
Y luego preocupate de encontrar compañeros de piso! Buf! Pensaba que mi estrés acabaría en junio…
Comentario por indio — 26 Junio 2009 #
Ánimo muchacha!
Comentario por Héctor — 28 Junio 2009 #
JEJEJE Angelico…
Me ha encantado la entrada: cómo se nota que se escribe mejor y con más gracia cuando uno está quemado (guiño-guiño
). La verdad es que, leyendo lo que pones, chiquilla, casi dan ganas de volver a hacer las maletas y llamar al timbre de casa: ¡Mamáaaaa! Mucho ánimo con la labor, y recuerda: cuando ya te hayas asentado en tu nidito y lo hayas puesto como te gusta, ni te acordarás de estas nonadas.
Comentario por EC-JPR — 28 Junio 2009 #
Yo diría que tu escrito es aplicable a los pisos nuevos.
Las visitas a los pisos viejos suelen provocar taquicardias, estados de ansiedad, cuadros depresivos, etc.
Y el remate serían el presupuesto de las obras para “adecentar” el piso y la visita al banco para pedir la hipoteca.
Me ha encantado tu dedicatoria, Sophie.
Comentario por Luis — 30 Junio 2009 #
Yo tuve que hacerlo con una amiga de Barcelona que estudia aquí y mientras no tenía casa vivía en la mía (con mi familia digo xD) y jolines que estrés ^^’ Yo creo que me buscaré un novio ya con piso. Sip, acabo de decidirlo xDDDD
Eres una crack Sophie!
Comentario por MaKö — 30 Junio 2009 #
Nada, que no panda el cúnico, Sophie tiene techo bajo el que cobijarse (un techo hermosote y nuevecito, 3 años de antigüedad tiene) y ya sólo meter “el ajuar” bajo él. Mi estado de salud es óptimo y sigo por aquí escribiendo y dando la guerra que puedo
Eso sí, mi hermano piensa regalarme la Mula Francis para la próxima mudanza, que el coche estaba a punto de reventar, parecía que estábamos viviendo la Operación Paso del Estrecho, sólo faltaban el televisor y la Güendolain de los Morancos atados con cuerdas al techo del coche…
Comentario por Sophie — 30 Junio 2009 #
Nada más no abuses del asunto: yo llevo 5 mudanzas en 2 años, y como todos sabemos, solamente del abuso del sexo no se muere uno
Una ventaja tiene mudarse tanto: descubres que puedes vivir sin muchas de las porquerías que acumulas cuando tienes una vida muy sedentaria.
Te leo muy seguido, muy pocas veces te escribo, pero me reí un buen con este post, desde la foto que pusiste. Ánimo con tu nueva vida, mis parabienes y aquí sigo de fiel lector tuyo.
Saludos desde México.
Comentario por Darío — 1 Julio 2009 #